Topes salariales
O de las tropelías de quien es ignorante, malo o ambas
Como dice el titular de la noticia de la Vanguardia, Errejón plantea un tope máximo a los salarios, entre ellos, los banqueros. Aquí el vídeo.
A no muchos os sorprenderá que me oponga a esta medida. Hace unos meses escribía contra el salario mínimo, ahora lo hago contra el máximo. El salario máximo no es más que un precio máximo a la retribución laboral fijado por ley. Como todo precio máximo, esta medida siempre trae siempre consecuencias indeseadas. En primer lugar, genera escasez. Operando bajo un tope, los empleadores no pueden ofrecer un precio superior al máximo por el trabajador que desean, por lo que habrá escasez de trabajo altamente cualificado. Si se fijase el salario máximo en 7.500€ al mes, todas las empresas que actualmente retribuyen esa cantidad por algún trabajador pujarían por llevarse a aquellos cuya aportación descontada de su productividad marginal esperada al proceso productivo fuese superior en su sector. Las empresas dejarían de competir por los trabajadores que más aporten a la empresa con salarios superiores, sino que lo tendrían que hacer de otra manera. Ya nada garantizaría que los trabajadores más cualificados puedan ir a las empresas que más les remuneren y, por tanto, donde más productivos sean. Es decir, dejarían de ir dónde más valor aportan a la sociedad.
La segunda consecuencia es la reducción de calidad de los productos. Al no poder pujar las empresas por ellos, los trabajadores elegirían donde trabajar por otros factores como comodidad o prestigio. Si el mejor abogado de España trabajaba como director de Garrigues y ahora ocupa el puesto que ocupaba un abogado peor y donde antes hubiese cobrado menos porque aporta menos a la sociedad, y el peor abogado que ocupaba ese puesto trabaja ahora como director de Garrigues, la calidad del servicio de Garrigues cae y la del otro lado sube innecesariamente.
Tiene lugar una pérdida de ganancias porque no tienen lugar todos los intercambios mutuamente beneficiosos para las partes. Hay gente que no estaría dispuesta a trabajar por menos de 8.000€ que no lo hará, aunque haya empresas dispuestas a pagarle eso.
También habría una mala distribución de los recursos, porque los trabajadores no se repartirían según donde son más o menos valorados, sino por otros métodos como los ya apuntados: las facilidades que le dé la empresa para trabajar allí y el prestigio.
Por último un, habrá fuga de talentos. Lo que hemos hablado hasta ahora sucederá entre los que se queden. pero muchos se irán allá dónde puedan cobrar según su productividad.


